Muchas veces, por las noches, vuelvo a sentir la espalda. El cuerpo relaja, la mente inquieta percibe la geografia de la dificultad. La piel es cuasi transparente cual alma que no se encuentra reflejada. Solo lo que se registra es el dolor de los apoyos.
La tension vuelve a ser percibida. La espalda surge de los destierros del dia, haciendo estallar de alguna manera los cansancios silenciados.
Arde. Si arde. Nunca pense el dolor en esa intensidad pero ahora lo puedo delinear.
Creo entender el por qué de esa sensación: los torbellinos de los dias, hacen que la acción sea el motor. El ardor surge cuando conecto con los sentimentos que el dia oculta, acalla.
Es inesperado e intenso: los músculos se erizan al no tener que sostener absolutamente nada dado que estoy en reposo
La erupcion o choque de placas tectónicas es el acontecimiento: la soledad, la tristeza por un lado y una loca sensación de que la vigilancia epistémica nos ha dejado en una absoluta orfandad. Raro sentirse no vigilado, libre pero al mismo tiempo encapsulado en ese solitario recorrido.
Mutual core: responsabilidad absoluta por el devenir enmarcada por la ausencia/vacio. No hay nada alrededor, sujeto de deseo que nos connote, que nos denote en el sentido de sentirse alojado al tiempo de una libertad no experimentada en època alguna.

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